Un edificio que se construye como continuidad de la ciudad.
Un edificio que se construye como continuidad de la ciudad.
El proyecto se implanta en el ámbito de Portugalete siguiendo no solo las condiciones del Estudio de Detalle, sino también su lógica urbana: construir continuidad sin generar disonancias. La edificación se organiza en forma de L a lo largo de la Carretera de Canillas, prolongando el ritmo de las manzanas existentes y consolidando la estructura urbana del entorno.
Esta disposición permite liberar el interior de la parcela y la fachada hacia la calle Canet de Mar, generando un vacío que actúa como espacio abierto y mejora las condiciones de luz, ventilación y relación entre edificios.
El proyecto se plantea como un sistema modular y abierto, capaz de albergar distintas tipologías de vivienda. La fachada no es una composición cerrada, sino el resultado de la superposición de decisiones tipológicas y comerciales, construyendo una imagen variable que responde al uso más que a un gesto preconcebido.
La arquitectura se integra desde la continuidad, la repetición y la lógica urbana.