La precisión como herramienta para integrarse en la ciudad.
La precisión como herramienta para integrarse en la ciudad.
El proyecto parte de una decisión esencial: trabajar desde la modulación y la proporción para construir continuidad urbana. La fachada se organiza mediante huecos verticales y ventanales de suelo a techo que dialogan con la arquitectura tradicional del entorno.
La composición alterna módulos simples y dobles según las estancias interiores, generando un ritmo que responde directamente al uso. La última planta se retranquea, introduciendo terrazas y aligerando la presencia del edificio en la calle.
La materialidad refuerza esta estrategia: ladrillo cerámico, madera y embocaduras metálicas construyen una arquitectura precisa y duradera. El ático y las fachadas interiores se resuelven mediante acabados diferenciados que completan la composición.
La arquitectura no busca singularizarse desde el gesto, sino desde la medida, la proporción y la calidad constructiva