Una arquitectura construida desde la repetición, donde la excepción define el carácter del conjunto.
Una arquitectura construida desde la repetición, donde la excepción define el carácter del conjunto.
Una arquitectura construida desde la repetición, donde la excepción define el carácter del conjunto.
El proyecto completa el frente urbano de la calle Sinesio Delgado, actuando como pieza de unión entre las parcelas colindantes y consolidando la continuidad del nuevo desarrollo residencial.
La arquitectura encuentra su identidad en una operación sencilla y precisa: la superposición de dos cuerpos longitudinales que recorren las fachadas principales del edificio.
La organización del conjunto se estructura en distintos estratos claramente reconocibles. En la base se sitúa un zócalo destinado a las zonas comunes —piscina, gimnasio, spa y espacios de relación— que concentra la dimensión colectiva del proyecto y construye un ámbito propio para la vida comunitaria.
Sobre este basamento aparece una planta completamente porticada que separa físicamente las áreas comunes del volumen residencial. Este espacio abierto introduce ligereza en la composición, aporta continuidad visual y permite que el cuerpo principal de viviendas se perciba como un volumen autónomo apoyado sobre una base más ligera.
La imagen del edificio se construye a partir de dos cuerpos volados que se deslizan longitudinalmente sobre el volumen principal. Estos elementos, resueltos mediante paneles prefabricados de hormigón blanco, se leen como planos independientes que recorren las fachadas largas y generan profundidad mediante el juego de vuelos y sombras.
La composición se organiza mediante una retícula regular que aporta orden y unidad al conjunto. Sin embargo, la arquitectura encuentra su singularidad precisamente allí donde la regla se rompe. En las plantas superiores aparecen las viviendas dúplex, asociadas a terrazas remetidas que interrumpen la continuidad de la modulación y aportan profundidad y carácter a la coronación del edificio.
El resultado es una arquitectura que combina claridad compositiva, vida comunitaria y riqueza espacial, construyendo una identidad reconocible a partir del equilibrio entre repetición y excepción.