El proyecto nace de una voluntad clara: reducir la escala del bloque y convertir el espacio libre en el verdadero centro del conjunto.
El proyecto nace de una voluntad clara: reducir la escala del bloque y convertir el espacio libre en el verdadero centro del conjunto.
El proyecto nace de una voluntad clara: reducir la escala del bloque y convertir el espacio libre en el verdadero centro del conjunto.
El proyecto se desarrolla sobre una parcela resultado de la agrupación de dos fincas, dentro de un ámbito regulado por una ordenación de bloque abierto. Desde el inicio, la estrategia es clara: evitar la escala del bloque masivo y construir una arquitectura más cercana, fragmentada y permeable.
La edificación se organiza en dos bloques de tres alturas que se disponen sobre la parcela atendiendo a las áreas de movimiento definidas por el planeamiento. Ambos se descomponen mediante un trabajo en estratos: planta baja, planta intermedia y planta superior se tratan como capas diferenciadas, generando una lectura más ligera y próxima a la escala doméstica.
Esta fragmentación se refuerza mediante la disposición relativa de los bloques. Uno presenta su fachada larga a la Avenida de España, mientras el otro lo hace con su lado corto, generando un ritmo cambiante en la percepción del conjunto desde el viario.
Entre ambos bloques aparece el verdadero centro del proyecto: un espacio libre ajardinado que articula la vida comunitaria. Piscina, zonas de estancia y recorridos configuran un paisaje interior que conecta lo privado con lo colectivo.
La organización de las viviendas responde a criterios de eficiencia y claridad, complementados por estrategias de iluminación natural, ventilación cruzada y sistemas energéticos eficientes.
El resultado es una arquitectura que no se impone como volumen, sino que se construye desde la fragmentación y la relación entre piezas y vacío.