Arquitectura concebida desde el paisaje, donde la luz, el viento y el mar determinan la forma de habitar.
Arquitectura concebida desde el paisaje, donde la luz, el viento y el mar determinan la forma de habitar.
Arquitectura concebida desde el paisaje, donde la luz, el viento y el mar determinan la forma de habitar.
Hay lugares en los que la arquitectura no puede imponerse, solo escuchar. La Loma, en Sancti Petri, es uno de ellos. Frente al mar, bajo una luz cambiante y atravesado por el viento, el proyecto asume desde el inicio que el paisaje no es un telón de fondo, sino la materia misma con la que se construye la arquitectura.
Las viviendas se implantan ligeramente giradas dentro de la parcela, buscando una posición precisa entre orientación, vistas y protección climática. Ese giro permite abrir las estancias al horizonte, protegerse del levante y evitar la repetición frontal de un conjunto homogéneo.
La arquitectura se desarrolla desde una voluntad clara de continuidad entre interior y exterior. Las estancias principales se prolongan hacia terrazas y jardines privados mediante grandes huecos acristalados, disolviendo los límites y construyendo espacios intermedios donde la vida se desplaza de forma natural.
Voladizos, celosías y sistemas de lamas filtran la luz, controlan la radiación solar y permiten que la arquitectura responda al clima y a las estaciones. El tráfico rodado se concentra bajo rasante, liberando la superficie para jardines, recorridos y espacios comunes vinculados al paisaje.
La materialidad —blanco, madera y piedra— conecta el proyecto con la tradición constructiva local y con el carácter geológico de la costa.